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jueves, 27 de marzo de 2014

Cosas que suseden en una lavandería

Este es el panorama: mi amiga y yo en la lavandería, un sábado por la tarde, desayunando-comiendo-cenando a las  seis de la tarde una ensalada preparada del LIDL (consecuencias de la resaca). La gente que nos acompaña es la de siempre: algún/a jovencito/a solo/a, alguna pareja del este, y un gordo borracho vestido con mono de trabajo que te toca los botones de la lavadora y te berrea en alemán cómo tienes que hacerlo. Después de la experiencia con este último personaje, aparece una chica con gafas de pasta amarillas y vestida muy como de los 90, bastante parecida a mi madre en las fotos en que yo era peque:


Nos sorprendió bastante, pero teniendo en cuenta lo horterillas que son los alemanes, tampoco le dimos más importancia. Sin embargo, al poco entró una china asiática con un mono azul y un sombrero raro, y seguidamente un joven proyecto de rabino que nos dejó a las dos alucinando con la de gente rarita que se puede ver en una lavandería. Pero claro, nosotras tampoco podíamos rajar mucho, que allí estábamos tiradas como mendigas comiendo lo más barato del súper, con un zumo, una bolsa de patatas, y nuestras bragas centrifugando a tope. El caso es que después del rabino empezó a entrar gente a mansalva, y en lugar de ropa lo que traían eran cámaras... Nos dijo el que imaginamos que dirigía el cotarro que teníamos una hora para comer, que no nos preocupáramos... que podíamos salir de extras. No sé si era cine aficionado, si eran estudiantes grabando su proyecto de clase (estudiantes en edad bastante madura...) o si serían de alguna serie. Igual aquí son ídolos nacionales y yo no me he enterado porque no tengo tele. Tendría que haberles pedido un autógrafo, por si acaso. Si más no, al menos al director/doble de Ewan McGregor con un aire a Russel Crowe. En fin, que nos fuimos de allí con la ropa mojada a cuestas y sin poder poner una secadora por no molestar. Cosas que pasan en una lavandería cuando menos te lo esperas. 


Por desgracia no hay foto del rabino. Una gran pérdida.
Ojo con el Ewan McGregor alemán. 

martes, 11 de marzo de 2014

Ya es primavera

En el Corte Inglés En Karstadt. Y también en el blog de esta monstrua: http://analisisdelaurina.blogspot.de/

Lo de este año es algo insólito, fuera de lo normal, fantastischen que diría mi padre. El año pasado, por estas fechas, teníamos unas nevadas increíbles (no miento, lo dice mi mobris en las fotos y vídeos que hice en su momento). Recuerdo que hacía mucho muchísimo frío, que tuvimos un par de días de sol, y luego de nuevo tormenta de nieve.

Este era mi barrio el 11 de marzo de 2013


Pero este año... parece verano (lo que se entiende por verano en este país), rozamos los 20°C a diario (en especial este fin de semana), y Alemania gana vida y color y la gente empieza a dejar en casa el plumón (o en su defecto el abrigo verde de alemana):

Obviad el hecho de que la chica es chinorris
e imaginad que es una rubia de metro ochenta


El caso es que los alemanes a la mínima que sale el sol se animan y salen a los parques a tomar el sol, hacer un picnic, una barbacoa... que por zonas verdes aquí no será. Y yo me he vuelto una de ellos, y cuando veo este tiempo increíble me dan ganas de comer helado y tirarme al sol en el parque, dar un paseo al salir del trabajo, volver andando a casa rodeando el lago... Vamos, que este tiempo pone de buen humor a todo el mundo, y espero y deseo que se mantenga así, porque es un chute de energía para todos.

Qué bonita es Alemania cuando hace sol, es que parece otra...!






martes, 4 de marzo de 2014

Queda prohibido...

ponerse malo en Alemania. Esa es una frase que dice mucho mi jefe, y la verdad que razón no le falta. A los hechos me remito: el año pasado me desmayé trabajando y me llevaron de urgencias a la clínica de medicina general más cercana... estaba cerrada. Por ser miércoles. Pues sí, en Alemania (o al menos aquí en el norte) se ve que los miércoles no se puede uno enfermar, porque los médicos se toman el día libre. Y es que aquí viene una de las diferencias entre Alemania y España en cuanto al sistema sanitario: no hay un ambulatorio en cada barrio al que uno pueda ir cualquier día a cualquier hora porque se encuentre mal o por cualquier urgencia que tenga. Aquí lo que hay son clínicas "privadas" como las conocemos en España, o sea que cuando tienes una urgencia puedes ir directamente al especialista, que tiene su despacho en un piso de un edificio, y que es "gratis" porque lo cubre el seguro médico que tengas. Eso tiene muchas ventajas; para empezar, no tienes que hacer grandes colas como en España porque resulta que todo el barrio ha ido al único punto en común que tienen y están ahí todos concentrados y con todo tipo de dolencias distintas. Por el contrario, como hay tantísimas clínicas privadas, uno elige la que prefiera y va, por lo que los pacientes digamos que están más dispersados y hay menos gente en cada clínica. Además es eso, que al ser el especialista, ya te tratan directamente el problema que tienen y con la mayor eficacia de la que son capaces los médicos alemanes (que por lo que se ve deja mucho que desear). Incluso los hay que hasta hablan español, lo cual es muy recurrido por la comunidad hispana de por aquí. Pero, ¿qué pasa cuando tienes una urgencia a deshora? Es decir, cuando te ha pasado algo fuera del horario de 8:00 a 19:00h, o un miércoles, mismamente. Pues eso es lo que yo sigo sin saber, porque fui de urgencias una vez a un hospital y la recepcionista me dijo que "una urgencia es cuando te rompes una pierna o cosas por el estilo", así que me tuve que volver a casa. Y también lo que me pasó anoche cuando me agarró una otitis de mil pares y yo sin saber qué hacer. El hospital más cercano estaba bastante lejos y el tema transporte estaba complicado. Ay, ¡cómo eché de menos un ambulatorio! Con lo fácil que es coger y caminar un poco hasta el más cercano y que te atiendan 24 horas... Es por eso que no entiendo, no me cabe en la cabeza, cómo con los recortes en sanidad en España han podido cerrar estos centros de salud. De verdad, es que lo veo algo tan esencial y tan de primera necesidad, que no entiendo que los hayan quitado. Que cuando fui la última vez a España me salió un bulto raro en un dedo y dije yo tan feliz "ahora cuando lleguemos a casa nos acercamos al ambulatorio". Y cuando mi padre me dijo que lo habían cerrado mi mente se colapsó y anonadada me hallo desde entonces. Y eso que hace ya medio año. En fin, que me da que después de todo no hay tantas diferencias entre España y Alemania y por un motivo o por otro está prohibido ponerse malo. He dicho.