Páginas vistas en total

miércoles, 30 de octubre de 2013

Es de locos

Últimamente hay algo que me llama bastante la atención: la cantidad de loquitos (con perdón) que hay en Alemania. Prácticamente cada día encuentro gente con supuestos problemas mentales en el metro, como un chico que iba cantando y murmurando, uno que se puso a gritar en el andén y bloqueaba a propósito el paso a la gente, uno que carraspea de manera asquerosa y se pone a gritarle al que se le cruza (a este lo tengo ya fichao), o una mujer polaca, esta misma mañana, que decía cosas como "Cuánta gente ha muerto, pero yo sigo viva", "Mi nariz no está destrozada, ¿qué significa eso?" o "Angela Merkel, ¿por qué no hay fronteras entre Alemania y Polonia?". Hasta me ha parecido oír que decía "Polka Apfelschorle". Pero el loco por excelencia es un señor que se dedica a hablar con todo el que ose sentarse a su lado, se queja de que nadie abre la ventana cuando hace calor, o le abre las puertas a las "señoritas" con gesta heroica. Porque sí, el loquito es español, y se le reconoce fácilmente porque parece el hermano perdido de Chiquito de la calzada. Eso sí, no veas qué bien habla alemán, es un maquinote el hombre, aunque el acento españoleitor es inconfundible. Por lo que he visto, se pasea por el metro con una bolsa del Lidl y hace transbordo y va y viene, supongo que para tener conversación y compañía, pobre. 

Cuando se lo comenté a una amiga que vive en el este del país, me dijo que allí también había mucha gente loca, y empecé a pensar en los posibles motivos. Mis conclusiones fueron las siguientes:

1. En Alemania hay más pirados que en España (teoría no válida porque los locos que veo tanto son alemanes, como turcos, gente del Este o españoles...)
2. En Alemania no hay centros de salud mental, o no hay autoridades u organismos sociales que se encarguen de esta gente y procuren tenerlos "controlados" o tratados. 
3. En Alemania son tan bio que están en contra de medicar a esta gente para tratar sus problemas mentales.

Los que vivís en Alemania, ¿os habéis topado con algun loquito? Ya sé que en todos lados cuecen habas, y que gente rara hay en todas partes, pero es que viniendo de una ciudad superpoblada en España nunca me he encontrado con una cantidad tan grande de gente desequilibrada, de verdad. No quiero ofender a nadie, simplemente es que me ha llamado muchísimo la atención.

martes, 29 de octubre de 2013

Lo que el viento se llevó

El cambio de hora no ha sido lo único destacable de la semana: en el norte de Alemania ha habido un huracán de agárrate y no te menees. Al parecer, el huracán Christian ha dejado una quincena de muertos y varios heridos en el norte de Reino Unido, Holanda, Francia y Alemania. La verdad es que ayer fue un caos; el metro no iba, los autobuses no llegaban, y todo el mundo estaba paralizado y aglomerado en las estaciones (sobre todo en las paradas más concurridas). Además, lógicamente, del viento fuerte que hacía y de que se iban cayendo ramas enormes de los árboles. Mi compañera se negó a ir andando por miedo a que le cayera una rama encima y fuera "una cara-rajada". Lo más curioso es que los alemanes, en estas situaciones, tampoco conocen eso de "dejen salir antes de entrar", y se empeñan en meterse en el metro en plan estampida sin dejar salir a los que hay dentro. Total, un caos. Si es que en algunas cosas ya nos parecemos, ya...

miércoles, 23 de octubre de 2013

Más largo que un día sin pan

Voy a ser rápida y concisa:

Soy muy, muy panera, y aquí en Alemania soy feliz porque hay un montón de variedad en lo que a Brötchen se refiere, con semillas y mil cosas, pero muchas veces echo de menos la simple baguette de toda la vida para "sucar" mientras como. Ya sé que aquí también se puede encontrar (aunque muchas veces son mucho más estrechas), pero no sabe igual que en casa... (Y con los Brötchen no puedes mordisquear la punta cuando tienes mucha hambre con la consecuente bronca de tu madre).



Brötchen alemanes, hacen del desayuno una maravilla divina.


Una triste y pelada baguette; sin ella los bocadillos,
huevos fritos y comidas caldosas no son lo mismo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cosas raras que veo por Alemania II

¿Habéis visto estos sabores de Fanta en España? Yo la verdad es que no, o al menos no me había fijado. La hay de mandarina, mango, fresa, y otra más que no sé de qué es y que no cabía en la foto. Eso sí, Fanta de limón de toda la vida no tienen... También he visto lo mismo en el caso del Ice Tea (que cuando es en lata tiene burbujas), que tiene sabores raros como granada o cosas así. Cuando veo estas cosas me recuerda bastante al Radical, no sé si alguien lo habrá probado o recordará los anuncios que daban en su día, pero a mí me encantaba de peque.

La imagen de las narices sale borrosa porque la hice con
la cesta de la compra colgando del brazo... y pesaba mucho.

martes, 8 de octubre de 2013

¿Has visto esas plaquitas?

Hay algo en Alemania que la gente no suele descubrir hasta pasado un tiempecillo o hasta que alguien se lo dice. Cuando llevaba unas semanas aquí una amiga me preguntó que si me había fijado en las plaquitas que hay en el suelo de la calle, y la verdad es que no había visto yo ná’, así que cuando salimos a pasear me enseñó unas cuantas que nos fuimos encontrando por el camino. ¡Y resulta que hay un montón! Se trata de las Stolpersteine, unas placas que conmemoran a las víctimas del holocausto nazi. Son obra de un artista alemán llamado Gunter Demnig, y se encuentran por toda Alemania. Las placas están colocadas en sitios estratégicos (lugares donde murieron las personas, donde ejercían su profesión... aunque por lo general suelen estar delante de las casas donde vivieron) y en cada una de ellas consta el nombre, la fecha y lugar de nacimiento, lugar de deportación y lugar y fecha de la muerte. Lo que más me impacta personalmente es que no ponen “fallecido” sino “asesinado”... Se llaman así porque, al tener un poco de relieve, se supone que la gente se tiene que tropezar con ellas y fijarse en las placas; de este modo nadie olvidará lo que pasó y “no se volverá a repetir”. No puedo asegurar que estén ahí todos y cada uno de los nombres de las personas fallecidas, solamente sé lo que me han contado y lo que se puede encontrar por Internet (que pa’ eso está Google), pero la verdad es que es bastante curioso, y de momento me he cruzado con estas plaquitas en todas las ciudades donde he estado, por pequeñas o remotas que fueran. La verdad es que cuesta darse cuenta de que están, pero una vez lo sabes, las ves allá donde vas; es un recordatorio constante.


Por si os interesa, existe una Base Central de Datos con nombres de estas personas; si véis una placa y os interesa saber más sobre la víctima, podéis buscarlo aquí: http://db.yadvashem.org/names/nameDetails.html?itemId=521161&language=es (Aquí ya os sale el resultado de la mujer que aparece en la foto de abajo, que hice el año pasado):




Esta la he visto esta mañana y se me ha ocurrido escribir la entrada sobre esto


miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Por qué?

A veces me pregunto el por qué de las cosas diferentes que veo entre España y Alemania. Algunas tienen una explicación lógica (si no, no serían alemanes) pero otras son para mí un misterio todavía sin resolver, y de hecho me pregunto en qué pensaba el primer lumbreras que lo hizo así en su día, y en qué piensan los demás hoy en día, que lo siguen haciendo aun sabiendo que en otros lugares es diferente y más práctico. Aquí van algunos ejemplos:


1- ¿Por qué no hay cortinas ni persianas? Vale, en estos países hay muchas menos horas de sol/luz del día que en España, pero leñe, que mi strip-tease nocturno a los vecinos se está convirtiendo ya en algo oficial, voy a tener que cobrar. Además de lo que supone despertarse cada mañana prontísimo, sobre todo en verano, que aquí en el norte se hace de día sobre las 4:30am.

2- ¿Qué pasa con los números de los pisos y el cartero? Una amiga me dijo hace poco que qué bien que pusieran el nombre en la puerta, y no el piso, porque así puedes enviarle una carta a alguien y si no recuerdas el piso, con que te sepas el nombre basta. Pero ahora me ha dado por pensar: ¿cuántas vueltas da el cartero para entregar un paquete? Porque en la puerta solo pone el nombre (y no siempre), y como tenga que subir a pata 4 pisos y llamar a las 4 puertas de cada rellano, se puede echar el día. El otro día recibí el router (sigo sin Internet...) y me dejaron un papelito en el buzón un viernes diciendo que no estaba en casa, y que mi paquete lo tenía una vecina. Ahora, ¿qué vecina? Al final el domingo se presentó en mi casa la de arriba con el paquete. Y por último: ¿qué es eso de colgar el papelito de "pasa por correos a recoger tu paquete" en la puerta del edificio, por la parte exterior? Que puede pasar alguien por ahí y arrancar el papel y te quedas sin saber que hay una carta para ti en Correos. No sé, no entiendo cómo va esto.

3- ¿Por qué no hay fregonas como Dios manda? Y hablo de mochos de los de toda la vida, y no la birria esta que consiste en un palo con un trapo de cocina cogido con pinzas en un extremo. De verdad que no lo entiendo.

4- ¿Dónde están los ascensores? Creo que son un mito y no existen, son los padres. Suerte que vivo en una planta baja... lo que me lleva a:

5- ¿Dónde queda mi seguridad en la planta baja? Mis ventanas dan a la calle tal cual, no hay ni barrotes ni nada, y yo espero y deseo que a nadie le dé por arrimarse un día y mirar qué hago, o peor todavía, por entrar. Toco madera.

6- ¿Las lavadoras en los pisos son también un mito? Pues se ve que sí. Me queda la opción de ir a una lavandería de esas tipo peli americana, aunque en esos sitios solo pueden pasar dos cosas: o te enamoras, o te disparan. Espero que sea lo primero. Y espero también encontrar una de esas señoras afroamericanas que hacen esos gestos con la cabeza al son de "amén, hermana". De momento solo he visto ucranianas.


Y de momento ya. En próximas entregas, más.



martes, 1 de octubre de 2013

Cosas raras que veo por Alemania I

Como no hay mucha novedad que contar (sigo sin Internet y tengo que esperar al viernes a que venga un técnico a casa -y sigo sin nadie que se espere en mi casa de 9 a 16h-) inauguro el apartado de Cosas raras que veo por Alemania. Hoy os voy a deleitar con esta rareza que vi ayer en la Post: una mujer con una ¿ballesta? Yo no entiendo ná. Se iba dando golpes con ella cada vez que se giraba y se iban cayendo las cosas de los estantes. Todo esto a las 9am. El que lo entienda que me lo explique.